18

18/04/04

Era la noche del 3 de Marzo; 11 horas, 30 minutos. Yo, ingenua y feliz descansaba tirada en la cama, mientras por los altavoces de mi mini cadena sonaba Andy y Lucas.
Había sido un día agotador, dos exámenes, la nota de otros dos (suspensos), en fin... Mis ojillos de cordero degollado iban cerrándose al son de una
canción que ahora no logro recordar...En el salón, mis padres y hermanos escuchaban algún aburrido documental de la 2 de TVE. Se respiraba un ambiente hogareño.
De repente, cuando ya estaba a punto de conciliar un profundo y deparador sueño, una fuerza sobrenatural zarandeó mi cama e hizo que me diera un golpe con la cabecera y que el libro de mi mesilla cayera al suelo, produciendo un ruido sordo tras del cual llegó la total calma dentro de mi habitación, pero no dentro de mi cabeza, que bullía pensando qué o quién había producido aquello.
Absurdas hipótesis atormentaban mi cerebro: un terremoto, una bomba... pero yo sabía que eso no podía ser, mi sexto sentido me indicaba que aquello había sido algo sobrenatural... Como un relámpago la idea sobrevoló mi mente. De repente comprendí todo sin ayuda de ninguna explicación: todas las veces que palidecía mi rostro cuando veía un crucifijo, esas palabras obscenas que salían de mi boca sin que yo las hubiera pensado, esos
sobresalientes en latín cuando yo ni siquiera abría el libro y esa risa tonta que oscurecía mi rostro cuando hacía algo malévolo... ¡¡¡¡¡¡¡¡ESTABA
POSEÍDA!!!!!!!!
Este ligero sobresalto sólo había sido el aviso de lo que me deparaba el futuro: vómitos verdes, volverme aún más horrenda, y lo peor: tener que
someterme a UN EXORCISMO!!!Me pasé la noche en vela meditando sobre el demonio que llevaba dentro, ahora que podía, ya que dentro de poco también se apoderaría de mi mente.

A la mañana siguiente, cuando sonó el despertador que indicaba el comienzo de mi nueva vida de niña poseída, a poco había dormido media terrorífica hora, la cual había pasado soñando con Satán. Con apetencia abrí los ojos, aunque la idea de que el demonio vivía en mis
entrañas me hizo volver a cerrarlos con miedo y con impotencia por enfrentarme a todo lo que me vendría a continuación. Me vestí e intenté
disimular lo mejor que pude las ojeras que delataban la noche más inquieta de mi vida. Intentando obviar el libro que la noche anterior había caído al
suelo, consecuencia del macabro movimiento, salí a reunirme con mi familia. Pude oír a lo lejos, mientras avanzaba lentamente por el pasillo, la emoción que expresaban sus comentarios. Mi hermano pequeño Antoñín había vuelto a coger uno de sus berrinches y no paraba de decir que quería irse a vivir a Japón o algo así.
Aunque estaba bastante enfrascada en mis pensamientos y en ese momento no me importaba lo más mínimo las vidas ajenas, ya que tenía suficiente con la mía, me pareció oír la palabra temblor, y picada por la curiosidad y por el temor de que alguien más hubiera sentido la presencia del diablo en mi habitación, aceleré el paso y entré al comedor. Nada más asomar la cabeza mi madre dirigió la conversación hacia mí:
- ¿Qué, Leti, tú también sentiste el temblor anoche? ¿O ya estabas dormida?
Debí poner una cara muy rara, mezcla de extrañeza e incomprensión, por que mi madre siguió demostrándome sus amplios conocimientos sobre el tema
- Sí cariño, ha dicho Agustín el de la COPE que fue un terremoto de 2,9 en la escala de Richter, nosotros estábamos viendo “Días de Cine” en la 2 y
sólo lo sintió tu padre, aunque ninguno le hicimos caso. ¿Sabéis? Hace tiempo ya, cuando yo era pequeña, también hubo uno, estábamos el tío Paco y yo en casa cuando . . .

No quise escuchar más, tampoco podía, me tuve que sentar en el sofá por que me estaba mareando ligeramente, y la vocecilla de mi conciencia no paraba de repetirme: ¡TONTA! ¡TONTA! ¡TONTA! Creo que mi cara jamás había estado tan roja, me sentía a punto de estallar
de ira, de vergüenza, de odio al mundo y a los putos terremotos. Sin decir una palabra cogí mi mochila rápidamente y salí dando un portazo de
casa. Desde la calle pude oír a mi madre llamándome a gritos, pero seguí andando hacia el instituto, que por un día en mi vida iba a llegar antes de
que empezara la clase. Mi intención era evadirme del tema, no sé por qué se me ocurrió pensar que mi familia era la única que oía la COPE, o que todo el mundo estaba dormido cuando ocurrió el seísmo, pero la verdad es que yo confiaba en que allí no se hablaría del tema.
Mis amigas me tienen dicho que soy bastante inocente, pero no sabía hasta que punto llegaba mi inocencia. Como es evidente, no se hablaba de otra cosa, así que con un arrebato de decepción e impotencia también salí corriendo del instituto. Me refugié en mi escondrijo secreto de toda la vida, sin parar de llorar y con ganas de mandar a tomar por culo todo. Al final el sueño se apoderó de mi llanto y cuando me desperté, vi la vida un poco más clara. Nadie sabía lo que había pasado por mi mente aquella noche, nadie tenía porque saber que estaba loca,...
Como ya era la hora pasada de salir de clase, regresé a casa, gracias a Dios, nadie había revelado mi ausencia escolar.
A partir de entonces he intentado hacer una vida normal, aunque mi secreto atormenta mi vida diariamente, no descarto totalmente mis vínculos al Más Allá, pero prefiero mantenerlos ocultos, aunque necesitaba desahogarme y compartir mis experiencias con personas que supongo que me entenderán. Sé que sois de los míos.

Leti Ruiz
 

05/05/04

a veces pienso q nunca compartiré toda mi vida con alguien. Casi todas las horas q estoy despierto veo rencores, enfados, disgustos, venganzas, egoismo, cobardía. A penas  puedo ver agradecimiento, amabilidad, educación, sonrisas de alegría. No se si soy yo el q lo ve asi, o lo vemos todos, o cada uno lo ve de una manera; o si según cuando, lo ves de una manera u otra. Pero creo q casi siempre se ve así.
Me gustaria quitar de mi todos esos defectos para q no pudiera hacer daño a nadie, pero me parece q siepre van a estar ahí y muchas veces puedes caer. Ya se, me voy a ir a un circo ambulante y me voy a hacer equilibrista.

Raúl