Día 2

Día 2:Salamanca- Salamanca

Tras el sueño reparador, un desayuno un tanto escaso y algún magdalenazo que otro, fuimos a visitar Salamanca. Eran fiestas del patrón o patrona pero no había mucha gente salvo algunos payasos y monos de feria porque por lo visto lo bueno era el finde. Seamos breves: un soporífero pregón, el Jose tiene hambre, un concurso de estatuas vivientes, unas cervezas, gente con ropa elegante, cuatro sorianos un poco pordioserillos, el Jose tiene hambre, una comida en plena calle, el Jose da 50 céntimos a un chavalico que recogía dinero para el cáncer, el camarero informa al Jose que ese chavalico le acaba de timar 50 céntimos, el Jose odia al cahvalico y al cáncer,  casas de piedra roja, la facultad de..., la iglesia de..., la estatua de..., unos tíos tocando bongos, el Jose tiene hambre, uno que recarga el móvil y se come un bocata mientras los demás van a la catedral, una apuesta, una estatua en juego, un chiquitín de pelo rizadillo que la acepta, un río de sabiduría en la balconada interior de la catedral, más casas de piedras rojas, el Jose tiene hambre, cena en un macdonals, el Jose tiene hambre, ah no, ya no tiene hambre, vamos de bares, antros, cervezas, mierda “untada” en las paredes de un baño, dos tías, invitar a chupitos "sémenes de mono", sentirse ignorado, búsqueda de la ranita salmantina, vuelta al hotel, una sola cama para un tartugo rojo y un chiquitín de pelo rizadillo, Acoso sexual del tartugo rojo al chiquitín de pelo rizadillo, prácticas masoquistas sobre el tartugo rojo por parte del chiquitín de pelo rizadillo, zzzzzzzzz......?

Un chiquitín de pelo rizadillo después de crear un río de sabiduría

Día 3:Salamanca- Oporto


El viaje fue largo, cosa normal teniendo en cuenta que estaba lejillos y nuestra velocidad punta era 80, nos adelantaban hasta los camiones, y a eso añádele caravana por obras en Portugal al poco de cruzar la frontera, en fin, tampoco teníamos prisa si no fuera por el hambre (de quién?). Jose no te piques que los demás también teníamos hambre pero no lo decíamos, además ya sabes que es con cariño. Poco a poco nos acercábamos a Oporto, un blanquito estadio en constricción con motivo de la Eurocopa del 2004 nos esperaba a la entrada de la ciudad. Tras alguna que otra vuelta llegamos a la ciudad y fuimos a comer, serían las 5 ó 7 de la tarde, después nos fuimos al mar (quizás sería más correcto decir Océano Atlántico).

El Evelio y el Largo después de bañarse

Oh!! Maravilla de la naturaleza, el viento acariciando nuestros rostros, la inmensidad ante nosotros, el contraste del azul cielo y el azul marino adquiría pleno sentido para nosotros.
El Eve y el Largo se pusieron el bañador y sin miedo (y sin mucha cabeza) se zambulleron cual sirenas en las gélidas, muy gélidas aguas atlánticas. Nadaron un ratillo y el Evelio todo intrépido le dijo al Largo:
- Eh! Vamos a las rocas que seguro que no habrá corrientes y el agua estará más calentita.
- No será peligroso?
- Qué va! Ya verás que bien.

Pues eso, el Largo se encaminó hacia las rocas y el Eve detrás, de repente el Largo empieza:

-Ah! ............. Ah! ............ Ah! Hay rocas por debajo!!!

El cabrón del Eve se descojonaba del pobre Largo pero no se reía tanto cuando comenzó a sentir las caricias de las rocas en sus piernas. Se apresuraron a dar media vuelta y salieron del agua. Pudo ser grave la expedición, el Largo tenía pequeños rasguñazos enormes por donde se le salía el alma por culpa del capullín del Evelio.